miércoles, 11 de abril de 2007

Saber negar


No todo se ha de conceder, ni a todos.
Tanto importa como el saber conceder, y en los que mandan es atención urgente. Aquí entra el modo: más se estima el no de algunos que el de otros, porque un no dorado satisface más que un a secas. Hay muchos que tienen en la boca el no, conque todo lo desazonan. El no es siempre el primero en ellos, y aunque después todo lo vienen a conceder, no se les estima, porque precedió aquella primera desazón. No se han de rogar de rondón las cosas: vaya a tragos el desengaño; ni se ha de negar del todo, que sería desahuciar la dependencia. Queden siempre algunas reliquias de esperanza para que templen lo amargo del negar. Llene la cortesía el vacío del favor y suplan las buenas palabras la falta de las obras.
El No y el son breves de decir y piden mucho pensar.


Baltasar Gracián
Oráculo manual y arte de prudencia.
Un libro de cabecera