domingo, 1 de abril de 2007

¿Negociar con terroristas?

Las barreras entre los negociadores para la paz son siempre lo más complicado de atravesar.
Por muy repugnante que sea la otra parte y a menos que haya una solución mejor, la cuestión ya no es si hay que negociar, sino cómo.
Decía John F Kennedy en su discurso de toma de posesión, en 1961, "No negociemos nunca por temor, pero no tengamos nunca temor a negociar."
Se negocia con ellos incluso si no se habla.
La cuestión es si hacerlo a distancia, por medio de acciones y palabras (como ¡Nunca negociaremos con terroristas!), o si hacerlo más directamente.
En general, cuanto mejor sea la comunicación, mejor será la oportunidad de ejercer nuestra influencia.
Cuando la otra parte se siente escuchada es más propensa a escuchar; es difícil, pero hay que evitar que los principios en juego sean más importantes que el propio caso.
La negociación no significa que se tenga que ceder. De hecho, y como ejemplo, recompensar los secuestros induce a más secuestros.
Hay que profundizar en las motivaciones; así muchas situaciones que parecen conflictos religiosos no lo son, aunque ésta sirva como línea divisoria, fácil de manejar para separar a un grupo de otro (Líbano, Irlanda del Norte, Guerra Civil española).
La guerra no ofrece ninguna garantía de obtener unos resultados mejores de los que se podrían haber obtenido por otros medios.
De eso tenemos sobradas experiencias a lo largo de la historia. Y sin ir muy atrás.
He aprovechado partes del artículo "Diez preguntas que hace la gente sobre Cómo obtener el Sí" del libro
"Sí de acuerdo: Cómo negociar sin ceder" de Roger Fischer, William Ury y Bruce Patton.
Desde luego los estudios en la UOC, me están aportando mucho conocimiento.
Que intento compartir.