lunes, 26 de marzo de 2007

La perversión del lenguaje.


Siempre me ha atraido cómo manipulando el lenguaje, mediante el uso de antítesis sobre todo, se puede entender lo contrario de lo que se dice, lo cual nos confunde y nos suena bien.
Son muchas las personas y los colectivos que juegan descaradamente con nuestra mente para apoyar sus fines pocas veces inocentes.
Oir que existe una asociación de fumadores denominada "Fumadores por la tolerancia" y que en sus objetivos figure la "creación de atmósferas de entendimiento entre fumadores y no fumadores" puede resultar hasta simpático.
Sin duda es en política donde más se suele utilizar este tipo de recurso pero es en la prensa, si uno se acostumbra a leer o escuchar a los medios de comunicación de distinto signo, donde se puede percibir la sutileza de este uso. Cómo una misma noticia se escribe con diferentes palabras y, por ende, diferentes significados.
Es por ello que ante cualquier suceso delictivo, el éxito de la labor del fiscal y del abogado, antagonistas, pueda depender del correcto uso de esa técnica.
Cuántas veces se apoya a lo diferente para luego rechazarlo, cuantas lo que parece un modelo no es sino una excepción.
Por cierto, tengo amigos fumadores.
Muchos ejemplos se encuentran en la red y mucha literatura se ha escrito, pero aún así los sentimientos nos vencen y ya se sabe que el sueño de la razón produce monstruos